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El Camino de Santiago fue, una vez más, centro de convivencia, solidaridad y superación. Desde hace años, nuestra Asociación de Amigos del Camino de Santiago en la Provincia de Lugo tiene marcada una fecha muy especial en el calendario: el momento de salir a caminar de la mano del Grupo CompostELA en su peregrinación solidaria. Una iniciativa que busca algo tan necesario como dar visibilidad a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa y neuromuscular que, de forma progresiva, apaga el movimiento voluntario pero nunca las ganas de avanzar.

Este año, la expedición reunió a unas 80 personas entre afectados, familiares, cuidadores y pacientes de otras patologías degenerativas.

Un grito contra el olvido en etapas de 10 kilómetros

El recorrido se diseñó, como en anteriores ocasiones, con tramos adaptados de unos 10 kilómetros diarios, pensados para cubrir las necesidades reales del grupo. La ruta comenzó con el trayecto entre Fonfría y Triacastela, con la vista puesta en la Praza do Obradoiro. En los tramos más complejos, la seguridad estuvo en todo momento garantizada gracias a la escolta y apoyo constante de la Guardia Civil, cuya vocación benemérita se hizo notar en cada paso difícil.

Mucho más que un viaje geográfico

Esta ruta es un ejemplo de humanidad. No es raro ver cómo otros peregrinos anónimos se contagian de la energía del grupo y deciden unirse a la marcha para compartir kilómetros, confidencias y apoyo. Cada paso dado y cada rueda que gira es una forma de exigir que la ELA entre con fuerza en la agenda social y mediática porque, como bien recuerdan los afectados, «la ELA no se puede curar, pero sí se puede cuidar».

Desde la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en la Provincia de Lugo queremos dar las gracias a todas las personas que se sumaron. ¡Nos vemos en el próximo Camino!